Picadura de oruga procesionaria

La oruga procesionaria

La oruga procesionaria es un insecto de la familia de los lepidópteros. Es una plaga que afecta principalmente al pino y el roble. Con la llegada de la primavera y a medida que las temperaturas ascienden, las orugas, que han permanecido en forma de larvas durante el invierno en sus nidos, bajan a la tierra.

La picadura de oruga procesionaria es peligrosa, tanto para las personas como para los animales. Es importante intentar evitar cualquier contacto con estos insectos, así como saber cómo identificar la picadura de oruga procesionaria y saber qué hacer en tal caso.

Por qué son peligrosas las picaduras

En primer lugar, estos insectos provocan una grave defoliación en el árbol que habitan, devorando sus hojas hasta causarle severos perjuicios. Cuando empiezan su descenso por el tronco del árbol para buscar un lugar bajo tierra, es la fase más peligrosa para humanos (especialmente niños) y también para otros animales, como los perros cuando paseamos con ellos por estas zonas.

Las orugas procesionarias tienen su cuerpo recubierto de minúsculos pelos, que en realidad son pequeñas púas que el insecto puede desprender no solo al mínimo contacto, sino también al detectar cualquier amenaza o situación de peligro. En el caso de la procesionaria del pino, esas vellosidades como púas, que se denominan tricomas, contienen una peligrosa toxina, la toxina termolábil llamada Thaumatopina, capaz de desencadenar una fuerte y peligrosa reacción alérgica.

Síntomas de la picadura

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El contacto con la toxina desencadena una masiva liberación de histamina en el organismo, algo que implica otras manifestaciones, sobre todo irritación de los ojos e inflamación de aquellas zonas donde ha actuado la toxina, por ejemplo, inflamación de los párpados, la nariz, o la lengua en el caso de un niño pequeño o una mascota que haya olido, tocado y quizá mordisqueado directamente la fila de orugas o una rama por la que acaban de pasar.

La sensación de ardor cutáneo en la zona afectada es inconfundible y si, además, los minúsculos pelos han sido inhalados por la nariz al respirar, pueden surgir complicaciones severas, como dificultades respiratorias, inflamación de las mucosas nasales o incluso shock anafiláctico en personas especialmente sensibles a la acción de los alérgenos que desprende la oruga. En estos casos, la atención médica urgente es imprescindible. A nivel dermatológico, la picadura de oruga procesionaria implica no solo un fuerte picor, sino también dolor en el área. La inflamación, de la que suele ir acompañada, es especialmente peligrosa en el caso de las mascotas porque podría implicar una hinchazón de la lengua y del conjunto de la boca, con posible riesgo de dificultad respiratoria severa.

Qué hacer en caso de picadura

  • Revisa la zona donde se manifiesta la urticaria, por si hay alguna oruga que sigue adherida a alguna parte del cuerpo. En este caso, nunca la toques directamente con las manos (agravarías el problema y te picaría a ti también). Intenta retirarla siempre con pinzas o con guantes.
  • Es importante eliminar cualquier resto de toxina de la piel lo antes posible y lo debes hacer únicamente lavando la zona con abundante agua, sin frotar y sin aplicar jabones o cualquier otro producto de higiene.
  • Aunque no resulte sencillo, hay que intentar evitar rascarse para no empeorar la situación.
  • Si los síntomas persisten se puede consultar con el farmacéutico para adquirir una crema hidratante y calmante que alivie los síntomas.
  • En casos severos de áreas inflamadas, dificultades respiratorias, fiebre repentina o cualquier otro síntoma anómalo, es indispensable acudir a urgencias hospitalarias.

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